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¿Cómo conocer GRATIS nuestra «historia clínica» financiera?

Cuando hacemos el pase a la vida adulta de repente podemos acceder a un montón de productos financieros que antes no. Y dentro de esa marea de ofertas que nos hacen hay una que nos permite consumir cosas con dinero que todavía no generamos: el crédito. Endeudarse es un arma de doble filo que hay que saber por dónde agarrar para no terminar lastimados. Y si por ignorancia o irresponsabilidad terminamos teniendo un problema de salud financiera por pedir prestado más dinero del que podemos devolver, eso tiene consecuencias que muchos desconocen hasta que las enfrentan algún tiempo más tarde del problema original.

Los bureaus de crédito o centrales de riesgo son empresas que se dedican a recopilar los rastros que dejamos a lo largo del sistema financiero y organizar esos datos para producir información valiosa para quienes participan en el negocio de prestar dinero. Estos datos son públicos y el valor está en la forma en la que se procesan y se disponibilizan.

Por ejemplo, a un banco le interesaría saber si una persona que le está solicitando un préstamo, en el pasado tuvo antecedentes de haber incumplido con las fechas de pago de algunas cuotas o si directamente tiene una deuda que figura como incobrable con otro banco. Un informe de un Bureau de Crédito le permite sumar clientes con mayor tranquilidad.

Pero no sólo los bancos necesitan esta información y de hecho existen varios proveedores en el mercado para diferentes segmentos de clientes cuya demanda es cubierta por empresas que se dedican a brindar estos informes. La más popular es la que con su marca le puso el nombre genérico al producto como pasó con las hamburguesas y la marca Paty. Veraz es una empresa que forma parte de Equifax, una multinacional que vende el servicio de informes crediticios en todo el mundo. Pero no es la única. También está Nosis que ofrece servicios en esa misma línea pero que además expandió su negocio hacia un formato innovador, MiNosis, una app que te permite obtener de forma gratuita y simple un informe de crédito de personas o empresas, que podés descargar haciendo click acá. Las consultas en las centrales de riesgo solamente requieren el CUIT, CUIL o DNI de quien queremos verificar si está con problemas de dinero que ya pasaron a mayores.
De esta manera, es posible contar con información muy valiosa para una serie de situaciones que podría ser cualquiera de las que podemos enumerar (e incluso muchas más):

1. Autodiagnóstico previo a solicitar un crédito: mucha gente “se manda” a pedir un crédito sin saber si no tiene “un prontuario” financiero. No viene mal antes de llenar una solicitud para una tarjeta de crédito o un préstamo hipotecario (incluso un Procrear) confirmar de antemano que no arrastramos ningún problema y tratar de dejarlo resuelto antes de avanzar, para evitar un rechazo.

2. Control anual de salud financiera: así como a cierta edad el médico nos pide hacernos análisis de rutina una vez al año, es importante ir revisando con esa misma frecuencia nuestro propio informe de situación crediticia. Así evitamos encontrar sorpresas justo en el momento que necesitamos prolijidad en nuestro historial de deudas. Por ejemplo, encontrar productos financieros mal dados de baja o con alta fraudulenta.

3. Conocer mejor a tus clientes para dar crédito con mayor tranquilidad: muchos negocios se manejan aceptando cheques de clientes o incluso de terceros que “les enchufan” sus clientes. Así es como van “volando” y, cuando no se tiene confianza plena de la solvencia de quien lo emitió, un informe de crédito nos puede ayudar a evitar aceptar un riesgo innecesario (o a aceptar un pago con más tranquilidad).

4. Conocer mejor a tus proveedores y anticiparte si vas a tener un problema en el suministro de insumos clave: así como a veces nos preocupa la capacidad de pago de nuestros clientes, cuando elegimos proveedores estratégicos deberíamos también asegurarnos que su situación económica y financiera no cuelga de un hilo y no pueden desaparecer, dejándonos con un problema importante para abastecer a nuestro propio negocio.

5. Conocer mejor a un eventual socio de un negocio o emprendimiento industrial, comercial, inmobiliario o la situación de un familiar que pide dinero prestado, etc.: la confianza es algo que tarda muchos años en construirse y se destruye en poco tiempo. Y en los negocios esto aplica perfectamente. La mejor forma de aumentar la confianza es verificando que nuestra contraparte no tenga nada raro en su informe crediticio.

6. El historial de los inquilinos: es una práctica habitual de las inmobiliarias revisar que el candidato para alquilar la propiedad de un cliente suyo, más allá de las garantías que pueda presentar, no tenga una situación complicada que permita suponer que el día de mañana pueda representar un problema con la capacidad de pago del alquiler. Esta práctica de pedir un informe crediticio del futuro inquilino incluso debería ser común entre los propietarios que se manejan bajo la modalidad de “dueño directo”.

7. Si hay análisis médico pre-matrimonial, ¿por qué no un análisis financiero pre-matrimonial?: es difícil sacar temas de dinero en las charlas de pareja con la panza llena de mariposas. Pero así como “se blanquean” unas cuantas cosas antes de ir en serio con el otro, no viene mal pedir un informe crediticio mutuo para saber cómo viene el nivel de responsabilidad financiera de nuestra pareja antes de dar el siguiente paso. 

8. Anticipar que la ex-pareja no haya entrado en un ciclo de insolvencia que afecte el soporte económico de hijos en común: lamentablemente muchas veces los ex se suben a un tren de vida que, crédito mediante, acelera hasta chocar. Y en ese proceso, si hay hijos de por medio que mantener, es fundamental anticipar estas situaciones para poner en marcha mecanismos legales de control de daños.

9. Un pre-ocupacional financiero para candidatos a puestos que requieren responsabilidad en el manejo del dinero: hay ciertos puestos en ciertos negocios, sobre todo los que manejan dinero, que son extremadamente sensibles y están expuestos a situaciones de mucha tentación. Sobre todo si quien está a cargo está pasando por una situación financiera complicada y tiene a mano una cantidad importante de recursos que podría “pedir prestados”.

10. Un escaneo saludable antes decidir cambiar de empleador para ver si es solvente: Muchas veces dudamos si aceptar una propuesta laboral por un montón de motivos. Pero pocas veces nos preguntamos si ese futuro empleador, ya sea una persona o una empresa, va a poder pagarnos el sueldo y las cargas sociales mes a mes. Así que nunca viene mal sumar a lo que nos puedan referir colegas, conocidos o redes sociales, un checkeo de la central de riesgos.

Son numerosas las situaciones que ameritan reforzar los datos que tenemos o la confianza que depositamos con un informe que nos cuente si hay problemas del otro lado.
O incluso, si tenemos un problema nosotros mismos, sin saberlo.
Ahora que ya sabemos de qué se tratan, es hora de integrar el uso saludable de esta información en nuestras vidas.

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