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¿Qué es lo primero que hay que saber antes de empezar a invertir?

Hay una variable que rige el 99% de las decisiones que todos los inversores toman: la tasa de interés.

Es fundamental entender qué es, cómo se calcula y de qué tasas hablamos…

¿Qué es la tasa de interés?

Primero definamos qué es el interés. Es el costo que hay que pagar por pedir dinero prestado y, como contracara, el premio que recibe quien presta dinero. Cuando se devuelve un préstamo, se paga el capital con un dinero extra. El que pide dinero prestado para hacer un negocio lo hace con la expectativa de que el negocio va a generar una ganancia superior al costo del dinero solicitado. Cuanto mayor la diferencia entre la ganancia y el costo del dinero, mayor riesgo (si no, todo el mundo estaría intentando hacer ese negocio en vez de prestando dinero). A diferencia de un negocio de “economía real”, donde la ganancia depende de la performance de la empresa (que incluso puede perder dinero), las inversiones basadas en préstamos ya tienen definido cuánto extra van a ganar en relación al capital involucrado. El riesgo depende de qué tan solvente sea el deudor.

 

Ahora… ¿por qué hablamos de “tasa”?

Una tasa es un cálculo que muestra una proporción a través de una división simple expresada como un porcentaje. Por ejemplo, un interés de 15 sobre un capital de 500 representa una proporción de 15/500. Y 15/500 multiplicado por 100 permite determinar que ese interés equivale a un 3%. Pero ese número aislado no nos dice si es mucho o poco. Un 3% en un día es un montón, un 3% en 10 años es muy poco. Nos falta la dimensión del tiempo. Las tasas se expresan en forma anualizada para poder estandarizar y comparar distintos tipos de inversiones entre sí. Siguiendo el ejemplo, si ganamos 15 invirtiendo 500 en un año, la tasa anual es del 3%. Pero no todos los préstamos ni las inversiones se hacen por un año. Normalmente las tasas de los préstamos, los depósitos a plazo fijo, las letras y los bonos se fijan de antemano y toman como referencia una tasa anual que permita comparar diferentes rendimientos: la Tasa Nominal Anual (TNA). Pero el interés que realmente ganamos es el resultado del tiempo efectivo que el dinero está invertido, por eso se habla de Tasa Efectiva (que puede ser mensual o anual, dependiendo del tipo de inversión). La tasa efectiva surge de multiplicar la TNA por la cantidad de días de capitalización dividido los 360 días del año. Por ejemplo, invertir 1000 a 30 días a una TNA del 12% implica que obtendremos 1000 x 12% x (30/360) y eso da 10, que equivale a una Tasa Efectiva Mensual (TEM) del 1%.

En el caso de un negocio que no tenga una tasa prestablecida si no que su rendimiento puede ser variable, en vez de usar tasas de interés se usan “tasas de retorno”. Toman como referencia el flujo de fondos esperado (el dinero extra que se va a ganar con ese negocio) para expresarlo como una tasa. En realidad es un poco más complejo porque el extra que se gana dentro de un año no vale lo mismo que el extra que se gana dentro de dos, con el mismo capital. Por eso esos extras se “descuentan” a su vez con una tasa de interés para sumarlos a “valor presente” y luego expresar eso como una tasa “interna” de retorno (TIR).

 

¿Qué es el interés compuesto?

Circula en las redes sociales una frase que se le atribuye a Einstein, seguramente de forma errónea, que dice que la fuerza más poderosa del universo es el interés compuesto. Hace referencia básicamente a la capacidad de acumular valor en el tiempo a medida que los intereses que se ganan se convierten en capital que se reinvierte y así a lo largo de los años se genera mucho más valor que si capitalizaramos de forma lineal sin integrar los intereses a la inversión (como si los usáramos para “vivir de rentas” y sólo mantenemos el capital original).

 

¿Qué tasa miran los inversores para tomar decisiones?

En realidad no hay una única tasa, hay millones de tasas de referencia. Las economías más desarrolladas, aquellas en las que sus ciudadanos, bancos y empresas suelen tener más capital para invertir, miran sus propias tasas de interés. Pero las comparan con el costo de oportunidad no sólo de hacer negocios en su propia economía si no en otras que puedan tener mayores retornos (y también más riesgos): las economías emergentes. En el mundo, la tasa más importante es la de Estados Unidos, medida a través de su deuda en bonos del Tesoro a 10 años. Esa tasa se la conoce como “Libre de riesgo” porque se supone que a Estados Unidos nunca le van a faltar dólares para devolver sus deudas (básicamente porque los imprime). El problema es si los dólares pierden valor en el tiempo, que es tema de otro post.

Tomando esa tasa como piso de referencia se pueden analizar las tasas de interés o la tasa de retorno en USD de cualquier posible inversión y a partir de ahí determinar cuánto más rentables (y riesgosas) serían las alternativas. Funcionan como un indicador del costo de oportunidad del dinero. Las tasas desde ya se pueden medir en pesos en nuestro caso, pero descontando la expectativa de devaluación, que también es motivo de ese otro post.

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